Cliente: Ayuntamientos, centros escolares y AMPAs

Año: Desde 2014

Participan:
Alumnado, Comunidad escolar, Artistas invitadas, Personal técnico municipal, Responsables políticos

Problemática y reto

Cliente: Ayuntamientos, centros escolares y AMPAs

Año: Desde 2014

Participan:
Alumnado, Comunidad escolar, Artistas invitadas, Personal técnico municipal, Responsables políticos

El patio es el primer espacio público que viven y experimentan por primera vez muchas niñas y niños y, a pesar de que se trata de un espacio trascendental, en general, tanto los patios como el resto de los espacios comunes de la escuela, no han sido diseñados y pensados de un modo adecuado. Tradicionalmente, han sido lugares rígidos y estandarizados; espacios extraños, que no han sabido reflejar los deseos y las necesidades del alumnado y de la comunidad escolar.

Las características físicas de estos lugares, sus modelos de gestión y los usos que en los mismos prevalecen mientras tanto, influyen enormemente en las actitudes y comportamientos de los niños y niñas. De hecho, el carácter de estos espacios deriva a menudo en conflictos y problemas concretos:  no se dan relaciones y experiencias de juego de calidad, unos juegos y usos adquieren más importancia que otros y en el uso y la distribución del espacio surgen jerarquías de género y dinámicas discriminatorias.

Con el deseo de trabajar estas cuestiones, en el año 2014 pusimos en marcha un primer programa para intervenir tanto en la configuración como en las dinámicas de los patios y espacios comunes de la escuela. A través de procesos críticos de análisis, reflexión y creación, los alumnos y las alumnas idean y construyen nuevos usos o intervenciones para abordar y transformar estas problemáticas.

Cómo lo abordamos

Los proyectos de transformación de patios buscan generar espacios basados en la convivencia y en valores inclusivos, pero, más allá de ser proyectos para la transformación del espacio, son a su vez procesos pedagógicos y participativos: el propio alumnado es el motor, que trabaja de un modo participativo y colaborativo.

De este modo, la mejora y transformación del espacio son un objetivo y una excusa al mismo tiempo: el proceso de transformación del patio se utiliza como una oportunidad para trabajar las ideas o los pilares que sustentan estos proyectos.

Las cuatro ideas principales que sirven de base y organizan la forma de trabajo como condiciones indispensables son:

  • Igualdad de género
    Las características físicas, normativas y simbólicas del espacio pueden reforzar los roles de género culturalmente impuestos. Por ello, estos proyectos buscan crear espacios y dinámicas que refuercen la diversidad, la inclusividad y la igualdad desde una perspectiva interseccional para poner en práctica relaciones más justas entre distintas.
  • Experimentación
    Probando nuevos caminos y nuevos modos de hacer las cosas, se pueden lograr resultados que no se imaginaban. Por ello los proyectos tienen como objetivo innovar en las formas de trabajar con la intención de encontrar respuestas diferentes al reto de transformar el espacio.
  • Colectividad
    Influir en la naturaleza, usos y dinámicas de los espacios no es un reto que se pueda superar de un día para otro. Por ello, es fundamental que la responsabilidad, impulso y promoción del proyecto lo lleven adelante los agentes participantes (la comunidad escolar y los colaboradores externos), para garantizar que el proceso sea más perdurable y la transformación tenga una influencia real en la escuela.
  • Participación
    Las niñas y niños son también sujetos de derechos. Por ello, estos proyectos buscan otorgarles autoridad y protagonismo. Sus reflexiones, voces, creaciones, intervenciones y decisiones ocupan un papel central ofreciéndoles para ello contextos seguros y horizontales.

 

En base a estos ejes, el desarrollo de los proyectos se estructura en estas tres fases o momentos:

  1. JABETU tomar conciencia, conocer, empatizar.
    Tiene como objetivo analizar y comprender el espacio y las dinámicas que se dan en su día a día. Para ello, no solo se observa y analiza su naturaleza física, sino también las actitudes y sentimientos que genera el patio, y se reflexiona en torno a todos ellos. Por lo tanto, se posibilitan momentos para que escuchen y comprendan los usos y situaciones de los demás y expresen los suyos propios. De este modo, se identifican las fortalezas y debilidades y, sobre todo, las necesidades y deseos prioritarios respecto al patio.
  2. ASMATU: imaginar, prototipar, testear, consensuar.
    Tomando como punto de partida los deseos y necesidades de los niños y niñas se abre en esta fase un espacio para imaginar juntas. Se trata de crear un contexto libre e idóneo, para que los niños y niñas imaginen nuevas ideas que transformen las problemáticas señaladas. El objetivo será el de crear nuevas posibilidades para su patio que después serán consensuadas de cara a aterrizar la intervención definitiva y las medidas que se vayan a tomar. Para ello se tendrán en cuenta diferentes criterios de deliberación: recursos económicos, técnicos, seguridad, coherencia con respecto al proyecto pedagógico, representatividad de los deseos de los niños y las niñas, etc. 
  3. ERALDATU:  intervenir, celebrar, continuar.
    Tiene como objetivo intervenir en los aspectos físicos, normativos y simbólicos del espacio de acuerdo a la propuesta consensuada de forma participativa y colaborativa. En este momento es importante crear un espacio de celebración y puesta en valor del proceso y el trabajo de las y los participantes. 

 

Las prácticas artísticas como aliadas

A lo largo del proceso se organizan sesiones, momentos y encuentros de creación, reflexión e intervención, en horas lectivas con niños y niñas.

Las dinámicas y metodologías empleadas para ello buscan crear contextos horizontales en los que tengan cabida todas las voces y los cuerpos. Por lo tanto, más allá de los espacios de reflexión, se propicia un tiempo para la experimentación y la creación para llegar a nuevos escenarios.

En este sentido, las prácticas artísticas son nuestras aliadas. Los modos de hacer del arte enriquecen notablemente el proceso; por un lado, porque invitan a situar la mirada en otros lugares, y proponen otros lenguajes desde los que abordar la práctica de manera colectiva. Por lo tanto, la aportación de las prácticas artísticas no se plasma solo en el momento de transformación física; es fundamental a lo largo de todo el proceso.

Resultados

Los resultados varían según cada centro atendiendo a las especificidades del lugar y del proceso que se ha llevado a cabo. De este modo, la naturaleza de los mismos es variable.

En algunos casos los resultados han sido transformaciones integrales del espacio a través de un proyecto de arquitectura que reformula por completo los espacios. Otras, han tomado forma de intervenciones puntuales en los patios situadas en lugares estratégicos sobre los que se ha trabajado para activar otras actividades y maneras de estar.

En otras ocasiones, los procesos culminan en un cambio de las dinámicas de juego y de relación. En estos casos los resultados consisten en la transformación de las formas de organizar el espacio y el juego, poniendo en el centro los aspectos relacionales desde perspectivas inclusivas.

Hasta ahora hemos trabajado en

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