
Modelos de parentesco y administración pública: persistencia y grietas
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Sería posible hablar de otras muchas categorías: familia, parentalidad, maternidades y paternidades, etc. Son palabras que se utilizan con mucha frecuencia y su definición tiene un carácter político. Sin embargo, nos parece más adecuado utilizar una palabra más desconocida: parentesco. Traemos esta categoría teniendo en cuenta la trayectoria del Movimiento Feminista de Euskal Herria (1).
Pero ¿qué es el parentesco? Elixabete Ímaz Martinez, antropóloga y docente, cita las palabras de Judith Butler y dice así:
« El parentesco es un conjunto de relaciones vinculadas con la reproducción de la vida y la muerte», por lo que estamos hablando de relaciones imprescindibles para la supervivencia.»
En nuestro contexto se han producido grandes cambios sociales en las últimas décadas: transformaciones en el rol del estado, derechos adquiridos gracias a la lucha del Movimiento Feminista, el salto generalizado de las mujeres al mercado del empleo, la crisis del sistema de cuidados y la resistencia de los hombres a responsabilizarse de la distribución de los cuidados, el desarrollo de las tecnologías y el crecimiento del mercado de reproducción asistida, los nuevos movimientos migratorios, la lucha y visibilidad del movimiento LGBTIQ+ y muchos otros procesos. Todo ello ha ido acompañado de cambios en los modelos de parentesco. La familia nuclear cisheterosexual que marca la norma, en la que se pone en las mujeres la responsabilidad de los cuidados, no explica la realidad actual. Podemos hablar de modelos nuevos: de un solo miembro, modelos LGBTIQ+ o queer, núcleos de acogida y adopción, modelos comunitarios, etc., que están adquiriendo visibilidad en la sociedad.
« Las nuevas realidades plantean nuevos retos y de cara al ámbito público se abre la pregunta: ¿Cuál es el papel de los estados y de las Administraciones Públicas como brazo ejecutor de éstos en relación a los parentescos? »
Mirando el contexto internacional, con el auge claro de la ultraderecha, se evidencia la influencia de los estados en la vulneración de derechos. En el caso de Italia, siguiendo las directrices del gobierno, encabezado por la ultraderechista Giorgia Meloni, se dio el criterio de no registrar en los ayuntamientos a las criaturas de parejas del mismo género (2). Esta decisión ha sido combatida a través de la vía legal y la movilización social.
Sin llegar a los casos de discriminación sabemos que el impacto de los estados es grande. Las leyes que se promueven, los procedimientos administrativos, las prestaciones ofrecidas y concedidas, los discursos… afectan a las vidas de la ciudadanía.
Si el estado quiere responder a la realidad social y tener una función democrática, el reconocimiento de los nuevos modelos de parentesco es imprescindible no sólo en términos de visibilidad, sino también en la adquisición de derechos. Los modelos tradicionales de parentesco perpetúan la desigualdad de género y el sistema de cuidado en crisis.
« Ante esto, hacen falta caminos nuevos y grietas en los caminos heredados. »
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